En la sede de Balcarce del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la salida de trabajadores genera alarma entre empleados y representantes gremiales. Desde APINTA advierten que estas bajas podrían afectar tanto proyectos de investigación como las tareas de extensión y los servicios que la institución ofrece al sector agropecuario.
Leandro Cambareri, secretario adjunto del gremio, informó que hasta el momento se registran 44 retiros voluntarios, en un proceso que continúa abierto esta semana. El dirigente expresó su inquietud por la disminución del personal y señaló que esta reducción representa un fuerte recorte de recursos humanos dentro del organismo.
Según los datos del gremio, las bajas equivalen a aproximadamente el 20% del equipo técnico de Balcarce, en muchos casos profesionales con amplia experiencia y formación especializada, lo que complica la reposición inmediata de estos puestos.
Cambareri advirtió que la situación no es exclusiva de Balcarce: a nivel nacional, cerca de 2.000 trabajadores han dejado el INTA desde el inicio de la gestión actual, entre jubilaciones, renuncias y retiros voluntarios.
Desde APINTA resaltan que la disminución de personal puede afectar la operatividad del instituto, sobre todo en áreas vinculadas a la investigación, la transferencia de conocimientos y la asistencia técnica al sector agrícola.