Durante el paso fin de semana se dio -entre otros- un caso particular cuando una mujer recibió en su domicilio un llamado en el que se escuchaba de fondo el llanto de una persona que simulaba ser su hijo. Lo llamativo es que su interlocutor le manifestó que estaban vigilando la casa, haciendo referencia al vehículo que tenía estacionado en la puerta y señalando que a la vez había en la esquina un cómplice a bordo de una moto que controlaba los movimientos que pudiese hacer.
La víctima, asustada optó por salir a la calle a pedir ayuda, comprobando que en ese preciso instante un desconocido que estaba en la esquina a bordo de una moto se alejaba rápidamente del lugar. El engaño, afortunadamente, no fue consumado.