Roxana Olivera y su hija Valentina Verlotta atravesaron este jueves una jornada cargada de emoción y expectativa. La madre le donó uno de sus riñones a su hija durante una intervención que se desarrolló favorablemente y tras la cual ambas permanecen en buen estado, iniciando ahora el período de recuperación.
La cirugía se llevó adelante durante la jornada de este jueves en el ITAC (Instituto de Trasplante y Alta Complejidad), reconocido centro especializado en trasplantes renales de Argentina. Después de varias horas de espera, familiares y allegados recibieron la noticia que aguardaban: madre e hija habían salido del quirófano y evolucionaban favorablemente.
Claudio Verlotta, padre de Valentina, confirmó a La Vanguardia que el procedimiento tuvo un resultado positivo y expresó el profundo agradecimiento de la familia por el acompañamiento recibido durante todo este proceso.
Según manifestó, fueron numerosas las personas que se comunicaron para transmitirles fuerzas y acompañarlos, incluso vecinos y personas que no tienen un vínculo directo con la familia.
La historia de Roxana y Valentina había despertado una importante muestra de solidaridad desde las primeras horas del día, cuando se conoció que ambas ingresarían al quirófano para afrontar la intervención.
El gesto de Roxana, quien decidió convertirse en donante para ayudar a su hija a continuar con su tratamiento, generó una fuerte repercusión entre familiares, amigos y allegados. A lo largo de la jornada se multiplicaron los mensajes de afecto, las oraciones y los buenos deseos destinados a las dos.
Desde Balcarce también se hizo sentir el apoyo hacia la familia. A través de las redes sociales se había solicitado a la comunidad que acompañara a Roxana y Valentina durante la cirugía, respetando las creencias y formas de cada persona: mediante una oración, enviando energías positivas o simplemente teniéndolas presentes.
Luego de varias horas de incertidumbre, finalmente llegó el mensaje que llevó tranquilidad a familiares, amigos y a quienes siguieron de cerca la historia.
“Roxana y Valentina ya salieron de la cirugía y se encuentran muy bien y en recuperación”, fue la comunicación que confirmó la evolución favorable de ambas.
A partir de ahora, madre e hija comenzarán una nueva etapa, enfocada en la recuperación y en los cuidados posteriores a una intervención que, además de su importancia médica, estuvo marcada por un profundo gesto de amor y solidaridad familiar.