La historia rural de Balcarce está estrechamente vinculada no solo con sus campos y con la actividad agropecuaria, sino también con los distintos oficios, comercios y trabajadores que, a lo largo de los años, acompañaron el crecimiento de las comunidades del interior del Partido. Muchos de ellos ofrecieron servicios esenciales y se transformaron en referentes y lugares de encuentro para los habitantes de las zonas rurales.
Con el objetivo de poner en valor ese legado, el Museo Fangio fue escenario de una jornada especial en la que se reconoció a distintos protagonistas relacionados con la historia rural del distrito. El encuentro se realizó como actividad previa a la Exposición Educativa Agropecuaria y Comercial y formó parte, además, de las propuestas organizadas en el marco de los 150 años de San José de Balcarce.
En esta oportunidad, los homenajes estuvieron destinados a electricistas agrícolas y representantes de antiguos almacenes de campo, actividades que durante décadas ocuparon un lugar fundamental en la vida de los distintos parajes rurales.
Entre las personas distinguidas se encontraban Aníbal Horacio Mangone, Antonio Félix González, Pedro Vega y Rafael “Coco” Santamaría, quienes fueron reconocidos por su extensa trayectoria como electricistas agrícolas.
La labor desarrollada por estos trabajadores estuvo directamente relacionada con la evolución de la producción agropecuaria. En aquellos años, las tareas de mantenimiento y reparación de maquinaria y equipamiento utilizados en los establecimientos rurales requerían conocimientos específicos y, especialmente, contar con profesionales que pudieran brindar una respuesta cercana y rápida.
De esta manera, estos oficios se convirtieron en una pieza importante para el funcionamiento de la actividad productiva. Su trabajo cotidiano dejó una marca que trascendió lo estrictamente laboral y pasó a formar parte de la historia de quienes hicieron posible el crecimiento del sector agropecuario local.
El reconocimiento también incluyó a representantes de distintos almacenes de campo, comercios que tuvieron un papel mucho más amplio que el simple abastecimiento de productos.
Durante generaciones, estos establecimientos fueron espacios donde los vecinos podían encontrarse, intercambiar información y mantener vínculos con otros habitantes de la zona. En muchos casos, se transformaron en verdaderos puntos de referencia y estuvieron estrechamente ligados al desarrollo de la vida cotidiana de los parajes rurales.
Participaron del homenaje Mirta Massa, en representación de “La Aurora”; Edgardo Actis, por “El Activo”, del Cuartel II; Josefa Oddo, por “San Miguel”, del paraje Tres Esquinas; Trinidad Di Tullio, por “El Faro”, ubicado en el paraje que lleva el mismo nombre; Ilda Esther Sáenz, por “El Cerro”, del paraje Juan Vincenty; y Claudio Caveda, en representación de “Las Dos Naciones”, de Lobería.
El recuerdo de estos comercios continúa presente en la memoria y en la geografía de las comunidades rurales. Incluso, en algunos casos, los nombres de los propios almacenes quedaron asociados a los lugares donde funcionaron y terminaron identificando a determinados parajes.
Como parte de la jornada, cada uno de los homenajeados recibió un obsequio y un certificado en reconocimiento por su trayectoria y por el aporte realizado a lo largo de los años. Posteriormente, la actividad continuó con un ágape compartido en familia en el café Flecha de Plata.
La propuesta permitió rescatar y poner en valor una parte significativa de la historia rural de Balcarce, que permanece viva en los relatos y recuerdos de quienes desarrollaron su vida y su trabajo en el campo, pero que también constituye parte del patrimonio y de la identidad colectiva del Partido.
En el marco de los 150 años de San José de Balcarce, este reconocimiento sirvió para destacar a hombres y mujeres que, a través de sus oficios, comercios y emprendimientos, acompañaron durante décadas a las comunidades rurales y realizaron un aporte fundamental a la construcción de una identidad profundamente vinculada con el trabajo de la tierra.