Según sostiene la organización, de aprobarse este proyecto se establecería un marco legal que restringiría las expropiaciones, aceleraría los procesos de desalojo, flexibilizaría las limitaciones para intervenir sobre tierras afectadas por incendios y avanzaría en la digitalización de los registros inmobiliarios.
En ese sentido, indican que estas medidas implicarían un debilitamiento del rol del Estado en beneficio de intereses privados, facilitando la concentración de la propiedad y limitando las herramientas estatales para intervenir en defensa del interés público.
Finalmente, la organización expresa que rechaza cualquier iniciativa que, a su entender, comprometa la soberanía nacional sobre el territorio y los recursos naturales, reafirmando que "la soberanía no es negociable" y sosteniendo que "las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas, y nuestros recursos naturales también deben ser defendidos".