Las víctimas resultaron ser Antonio Colavita y su esposa Lucía Filotti, propietarios de parrilla Ruta 55, en avenida Centenario y calle 43.
El matrimonio se encontraba descansando en su casa, lindera al local gastronómico, cuando luego de violentar una reja y romper el vidrio de una ventana consiguieron ingresar tres delincuentes encapuchados.
Se dirigieron hacia la habitación y se avalanzaron sobre ellos. Amenazados de muerte, Colavita y su mujer le entregaron el dinero que tenían en su poder como también alhajas y otros objetos de valor.
Tras provocar un gran desorden, los malvivientes se dieron a la fuga. Antes de escapar, ataron a sus víctimas y les cubrieron el rostro con remeras.